En qué se equivoca el concepto de work-life balance
Ahora está muy de moda hablar del work-life balance y de lo difícil que es mantener ese equilibrio. Y es completamente lógico: el propio concepto carece de sentido. No existe tal oposición entre vida y trabajo. El trabajo es una parte inseparable de la vida, que combina la carrera con la realización creativa y social. Y en los pequeños negocios suele ser además parte de las relaciones familiares, porque allí trabajan familias enteras en una misma empresa. En fin, es extraño contraponer trabajo y vida. Es como contraponer el cuerpo humano entero a su propia cabeza.
En lugar del concepto de «equilibrio entre trabajo y vida personal», propongo descomponer la vida en sus distintas componentes y mirar, en cada caso concreto, qué pasa con el equilibrio. Como en la «Rueda de la vida» o en mi juego «El Pentáculo de la Felicidad». Construí a propósito el equilibrio del juego de modo que las cartas básicas siempre mejoren dos áreas. Es decir, el trabajo nunca resulta ser solo trabajo, igual que el dinero o el poder nunca significan para una persona únicamente su valor «nominal». Si sigues este camino, puedes entender mejor tu necesidad actual. No «tengo una necesidad urgente de vivir, así que me cojo un día libre», sino la comprensión de que echas de menos a los tuyos o, al contrario, te apetece pasar tiempo a solas. O puede que todo vaya bien: el trabajo te inspira y te entusiasma, y simplemente hay que darle su lugar.
Es decir, no buscar el equilibrio entre un trabajo abstracto y una vida personal igual de abstracta, sino aclarar: qué significa para mí el trabajo, qué es la vida y qué me falta concretamente hoy. Las revelaciones pueden ser muy interesantes: alguien se agota en el trabajo porque no ve a sus hijos, y eso hay que corregirlo, reequilibrando las cargas laborales. Y otro se agota en el trabajo porque le pagan poco y no puede alimentar las demás áreas de su vida: entonces necesita trabajar MÁS, no menos. Y, a ser posible, en otro sitio (o buscar un ingreso extra; todo es siempre muy individual).
En mi opinión, cinco áreas bastan para cubrir todas las facetas de la existencia humana: el amor propio, la familia, el círculo social amplio —amigos o vecinos—, el trabajo y la expresión creativa. Buscar el equilibrio entre estas cinco componentes es mucho más honesto contigo mismo y con tu felicidad que calcular cuántas horas al día «trabajas» y cuántas «descansas». Sobre el descanso y el trabajo seguramente escribiré aparte: ahí tampoco todo es tan sencillo.
¿A quién le sirve entonces el concepto de work-life balance tal como existe? En mi opinión, a quien odia su trabajo hasta el punto de excluirlo del resto de su vida. Aunque en ese caso una web de búsqueda de empleo o la consulta de un psicólogo servirían mucho mejor. Como ya he dicho, engañarse a uno mismo es lo último que conviene hacer.